Acupuntura para la ansiedad

Para poder hablar de la ansiedad es apropiado explicar primero el concepto “estrés”. El estrés es una reacción fisiológica del cuerpo en el que se activan distintos mecanismos para abordar una situación que se percibe de forma hostil o con una necesidad de gran demanda de energía que se experimenta de modo amenazante.

La ansiedad es un estado mental caracterizado por gran inquietud, excitación que desemboca en una intensa sensación de inseguridad.

Si bien gran parte de la población ha sufrido o sufre en alguna ocasión ansiedad, no está de más describir brevemente las particularidades de este estado. Se puede apreciar sentimiento de malestar, preocupación, temor, hipervigilia, sensación de pérdida de control y opresión en el pecho.

Toda esta situación repercute fisiológicamente en forma de palpitaciones, falta de aire, sudoración, rigidez muscular, insomnio, sensación de nudo en la garganta y estómago y diferentes trastornos a nivel general.

Por otro lado, y buscando la parte buena, es momento para aprovechar el prisma que nos brinda la visión biológica. Donde este conjunto de manifestaciones, si convertimos su interpretación, nos puede ayudar a vivirlo de modo diferente, incluso transformar este sufrimiento en una situación que podamos aprovechar. 

¿Qué nos propone la óptica biológica?

La óptica biológica deduce que la forma en la que cursa el mencionado trastorno no es más que la demostración práctica de que contamos con la capacidad física de hacer frente a la situación que nos invade. Es decir, los signos fisiológicos iniciales de la ansiedad corresponden a la activación del sistema nervioso simpático, el citado sistema nervioso es el que me prepara para la acción, aumenta la frecuencia y fuerza de los latidos del corazón, dilata los bronquios, dilata la pupila, aumenta la presión arterial, dilata los vasos sanguíneos que aportan sangre a los músculos esqueléticos de todo el cuerpo y estimula la producción de sudor por las glándulas sudoríparas. Esto supone que el cuerpo está en situación de afrontar la situación. 

El inconveniente y complicación de las manifestaciones surge cuando pensamos y sentimos que lo que estoy sufriendo es un problema para mi salud, siendo que si los observamos desde la visión biológica podemos concluir que el cuerpo me dice “!vamos que puedes!”. 

Por descontado y sin lugar a dudas, los signos percibidos en la ansiedad suponen un sufrimiento para quien los padece, no obstante, si educamos nuestra percepción y logramos permanecer en lo que la idea biológica me quiere expresar, no permitiremos que la ansiedad evolucione al tan conocido malestar.  

Generalmente el estadío ansioso constituye un bloqueo mental y emocional. 

A priori, el trabajo acupuntural consistirá en desbloquear el Hígado, que suele hallarse afectado. Sin olvidar que cada cual hace su ansiedad de una manera particular, se estudiará en cada ocasión la solución más adecuada.

Yo siempre presento, y me hago esta reflexión cuando noto que me el estrés me va a superar, o viene alguien a la consulta con esta circunstancia: “¿Cuánto tiempo vive una persona?”. Pueden darse distintas respuestas, sin embargo la que me ayuda es, “el instante en el que está”. Cuando mi mente se encuentra buscando respuesta y/o solución a situaciones del futuro o del pasado mi cuerpo responderá ofreciendo la energía necesaria para solucionar estas situaciones (aquí suelen empezar los signos), pero claro, en el aquí y ahora es muy probable que únicamente me pueda ocupar de parte del conflicto. 

La teoría explicada en el párrafo anterior es muy sencilla de entender fuera del estado de ansiedad, sin embargo, en el trance propio de episodio ansioso, transformar la visión no resulta nada fácil, pero es posible. Hasta que aprenda a educar mi mente, la acupuntura, fitoterapia y/o descodificación Biológica puede ser un instrumento magnífico en mi ayuda. 

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